Y así, es como comenzó todo.

Muchas personas me han preguntado cómo es que descubrí que quería ser asesora de inversión. Bien pues, la respuesta completa no es corta. No tuve una revelación divina que me permitió discernir en un minuto lo que quería sino una combinación de factores a lo largo de mi vida. Así que decidí escribirles esto para contarles mi historia con detalle. Espero les guste.

Cuando tenía 4 años, un día, subíamos al auto para ir a desayunar. No se había decidido el lugar aún, así que mi papá preguntó abiertamente: “¿a dónde les gustaría ir a desayunar?” Cuando uno de mis hermanos propuso un sitio, mi papá contestó, “¡no, a ese no porque es muy caro y no hay dinero!” entonces le miré y le dije “¡vamos al banco!” 

Claro mi lógica de 4 años me decía que, si no había dinero, podíamos ir por él. ¿en dónde hay dinero? ¡En el banco! Ese día aprendí que uno no puede ir al banco a sacar dinero y ya. Solamente se puede sacar el dinero que se guarda porque se ha ganado con anterioridad. 

Después, cuando tenía cerca de 7 años mi papá me preguntó que quería ser de grande y yo respondí: “¡quiero tener un banco!” – soltó una carcajada y me comentó- “¡¡Pues tendrás que ser millonaria!!” No me cayó mal la idea de ser millonaria y poner un banco. “Guardarle el dinero a la gente… ¡qué cosa más cool!”. Obviamente al jugar Monópoli yo siempre pedía ser banco. 

Cuando uno es pequeño no sólo se le atraviesa por la mente una sola idea, también quería ser maestra, (mi madre es maestra de profesión, me contagiaba su pasión) y veterinaria para cuidar animales exóticos como boas, tucanes, leones y tigres. Me encantan los animales, lo admito, pero los humanos son la cosa más divertida de estudiar y observar. 

Más adelante cuando tenía unos 10 años, mi abuelo me dijo “mija…el dinero no existe”. Cabe destacar que mi abuelo era bróker, no de bolsa, sino que conectaba a personas multimillonarias con compañías que requerían capital para inversión. Por ejemplo, para hacer un edificio, se requerían unos 50 millones de pesos que ningún banco prestaría; un viejito millonario tal vez sí. Él se llevaba una comisión y nunca olvidaba tener porte de multimillonario. 

Desde entonces estuve intrigada con el tema monetario. ¿qué era eso que hacía que todos fueran a trabajar cada día? ¿que lo guardabas en una institución gigantesca y global y al mismo tiempo no existía? ¿era sólo un concepto en la mente? ¿quién lo inventó? ¿si alguien lo inventó entonces…sí existe? ¿a veces existe y a veces no? ¿Para que funciona en realidad? Desde entonces empecé a investigar.

La primera persona a la que le pregunté, fue a mi madre: ¿por qué el abuelo dice que el dinero no existe? (o sea, su papá). “Él tiene razón, el dinero no existe. Es un trato, un papel, a veces es una simple firma que tiene mucho valor. Por eso puede ser moneda, cheque, billete, dólar, peso, un contrato, un apretón de manos, un diamante, sal, cacao, oro, el concepto de valor al intercambiarlo hace que le llamemos dinero.” “¡Les dije que mi mamá era maestra! Explicar de manera sencilla es un don que la fecha tiene.” En ese momento entendí que, si no hay trato, no hay dinero. Si no hay otro humano, no hay trato. Entonces si no hay gente no hay dinero. El dinero no está en el banco, está en la gente. Lección número 1.

Sabía que había muchas lecciones por entender. La mejor manera de informarme era leyendo, (lo cual reconozco fue un reto personal porque tengo dislexia y mi lectura y escritura no son los mejores) decidí leer lento, siempre cuidando entender al menos 2 conceptos claves por página. Otra cosa que me fascinaba para aprender era observando a los adultos, unos ricos, unos pobres, unos ricos que se volvían pobres y unos pobres que alcanzaban la riqueza. A la fecha este método me parece el más apasionante de todos; sobre todo porque pocos lo usan. El tema del dinero es tabú. Pocos saben cómo funciona, algunos ni siquiera saben cómo conseguirlo lícitamente y peor aún, pocos tienen una definición clara de que es.

A pesar de que tienen que tratar con el dinero día a día, pocas personas conocen realmente su función. Lo usan, lo manejan, lo ganan, lo gastan, pero no saben cómo funciona en realidad. ¿no es una lástima? yo quiero que todo el mundo lo sepa. Aquí renació mi visión por ser maestra y enseñar sobre este tema tan importante, fascinante y poco conocido.

Necesitaba prepararme. Si quería saber cómo funcionaba el dinero, las matemáticas se tenían que volver mis mejores amigas. A los 12 años supe que las matemáticas me gustaban. (agradezco infinitamente a mi maestra de sexto de primaria) En esos días le comenté a mi papá que, para mí, las matemáticas eran la materia más interesante y desafiante del mundo y él, sólo por comentar, me dijo, “la carrera más difícil que hay, es Actuaría, es de puras matemáticas. Una muy buena amiga de mi universidad estudiaba eso y ¡era una locura entenderle! Lo que sí es que ganan muy, muy bien. Muchos directores de bancos son actuarios y ganan un dineral.”

“¡Vaya! ¡De qué cosa más increíble me acababa de enterar!” Existía una carrera para “ser director de banco y con muchas matemáticas: el lenguaje del universo.” Yo tenía que ser actuaria. Punto.

Así que a los 12 años decidí que estudiaría actuaría para analizar números, medir el riesgo, aprender finanzas e inversión, economía, conocer el mundo de la probabilidad y saber cómo invertir en bolsa y además se presumía que los actuarios ganaban muy bien. ¡Perfecto!

Mi padre había sembrado en mí una semilla sin querer y mi madre no se quedaría atrás. Cuando en prepa debía seleccionar área, yo me incliné por las ciencias porque el objetivo estudiar actuaría. Entonces mi madre me dijo algo que marcó mi vida: “Los actuarios suelen ser personas que pierden la facilidad para expresar sus ideas. Entienden cosas muy abstractas, sin embargo, rara vez saben comunicar lo que descubren. Estudia comunicación primero, para que trabajes el otro lado de tu cerebro”. Por ese comentario, soy técnica en comunicación y lo estudie al mismo tiempo que la preparatoria. Ahí aprendí a relacionarme con otras personas con un perfil muy distinto al mío, a escribir mis ideas, saber expresar fácilmente lo que pienso, a perderle miedo a una cámara y no trabarme al hacer una grabación para radio, hacer presentaciones con imágenes y no con texto. ¿De que me serviría entender conceptos de dinero si no lo podía compartir? A demás en el camino descubrí que me gusta mucho escribir, leer, escuchar y hablar. 

Seguí preparándome, terminé actuaría, hice un diplomado en finanzas, seguí leyendo, observando a la gente, busqué patrones de pobreza, de riqueza, me entrené emocionalmente y financieramente para finalmente descubrir que la combinación de todo lo que me apasiona se resume en ayudar a la gente a comprender como funciona el dinero, y que puedan conseguir sus sueños sin que una mentalidad de pobreza los frene. Cambiar el chip mental sobre el dinero, puede dar libertad no sólo financiera, sino en salud, familia, tiempo y espiritualidad. 

En este camino descubrí que la mayoría de las personas está tan afanada en generar dinero para vivir, que les cuesta trabajo pensar en los demás. Muchos ni siquiera tienen tiempo para reflexionar, para estar con sus familias, para usar su creatividad y crear algo bueno para el mundo. Algunos en su afán de “tener” rompen con el equilibrio monetario pensando sólo en sí mismos y no en lo que le quitan al planeta o las personas a su alrededor, o ¡a las generaciones futuras! 

Fue ahí cuando comprendí que mi misión era ayudar a la mayor cantidad de personas posibles a crear una mente millonaria. Ayudar a comprender el verdadero significado del dinero y como a través de la riqueza es más fácil impulsar el talento, el amor y la sustentabilidad del planeta. Ser feliz es gratis, y para ayudar a los demás, se llega más lejos si tienes lana. #Haztumentemillonaria

Suzelle Morris

Acerca de Suzelle Morris

Soy Suzelle Morris, y mi pasión y mi vocación es enseñarte cómo hacer tu mente millonaria. Esto implica una relación extraordinaria con el dinero y pensar desde la abundancia. Como experta en inversiones, sé que todos pueden tener acceso a una mejor calidad de vida, es sólo cuestión de que obtengas la adecuada educación financiera y el entrenamiento para enfocar toda tu capacidad en la dirección correcta desde la perspectiva que tendrás con una mente millonaria.

4 Comments

  • Margarita Oviedo Glez dice:

    Suuuuuuu no manches me encanta me encanta! No me queda más que felicitarte y decirte que yo quiero estar en tu curso!
    Me encanta leerte👌🏻
    Me encanta verte tan pero tan feliz siguiendo tu pasión!!
    Te mando un abrazo suuper apretado y un beso! Te quiero!
    Margarita Oviedo 😘

    • ¡¡Maggie querida!! Gracias por todas las porras. Se te extraña eeh. También te mando un súper abrazo, espero conocer a tu bebecito antes de que crezca y ¡por supuesto eres bienvenida a mi taller cuando quieras! Te quiero 😘

  • Ayesha dice:

    Me enrolas totalmente y final de mes podemos hablar sobre tu entrenamiento!
    Un abrazo fuerte Querida!!
    Ayesha

  • Miriam Laventman dice:

    Hija, siempre me has hecho sentir orgullosa de ser tu mamá. Dios me concedió que tuvieses muchos talentos, belleza, dulzura, gentileza, bondad, alegría y mucha valentía,( pues te arrojas a los retos aunque estés temblando), esforzada e incansable, con una mente suspicaz, brillante y con un sentido común que difícilmente se encuentra. Eres muy madura para tu corta edad, tus dones para escribir, dibujar, y cantar ni se diga, tu risa espontánea y tu generosidad, tu amor por todos sin excepción, porque sabes combinar la fe con la acción y lo espiritual con lo racional, siempre viendo lo bueno en los demás y creyendo en lo que pueden llegar a ser. Iluminas la vida de quienes te rodeamos.
    El día que decidiste ir por tu beca para la UNIVERSIDAD ANAHUAC, y te acompañé hasta la puerta, me miraste con una determinación que me hizo saber de antemano que la conseguirías. Mantenerla fue lo difícil.
    Dejar las fiestas, amigos y distracciones, con tal de lograr tu meta. Yo sabía que nada te impediría alcanzar tus sueños, más allá de los límites y las posibilidades. Dios te bendijo, te bendice y te bendecirá siempre, porque eres su hija, nunca te desanimes de tal manera que olvides quién eres, si sabes a dónde vas, es fácil encontrar el camino, seguir adelante hacia tu propósito es tu privilegio. TQM. Mamá.

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